jueves, 6 de abril de 2017

La pluma

Suena el repiqueteo de una máquina de escribir que se resiste a ser presionada. El señor Moor se estira en el sillón satisfecho con el resultado,  dobla el papel, hace una breve pausa, y lo abre nuevamente, no lo ha firmado. Rebusca en el cajón del escritorio sin éxito, después en el armario, la pluma no aparece. No le quedará más remedio que bajar a la papelería.

- Qué desea- dice bruscamente la dependienta, sin apenas mirarlo a los ojos.

- Buenas tardes señorita, estoy buscando una pluma - responde él.

- Elija una de la vitrina y cuando se decida avíseme – contesta ella
tajante.

El hombre recorre con la mirada los diferentes modelos de estilográficas sin demasiado interés. Elige una gris,  paga y se marcha.

De camino a su casa divisa dos palomas aleteando en el suelo, parece ser un cortejo. Al acercarse descubre que son tórtolas, una de ellas intenta cargar a la otra, alza el vuelo pero fracasa. El ave cae bruscamente, rebotando su cuerpecito en el asfalto.

El señor Moor llega a su casa y firma la carta, no sin antes agregarle una postdata : Nunca esperes que te salve una pluma. Finalmente se vuela los sesos.

Escrito por Yuri Ruvalcaba.

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