- Qué desea- dice bruscamente la dependienta, sin apenas mirarlo a los ojos.
- Buenas tardes señorita, estoy buscando una pluma - responde él.
- Elija una de la vitrina y cuando se decida avíseme – contesta ella
tajante.
El hombre recorre con la mirada los diferentes modelos de estilográficas sin demasiado interés. Elige una gris, paga y se marcha.
De camino a su casa divisa dos palomas aleteando en el suelo, parece ser un cortejo. Al acercarse descubre que son tórtolas, una de ellas intenta cargar a la otra, alza el vuelo pero fracasa. El ave cae bruscamente, rebotando su cuerpecito en el asfalto.
El señor Moor llega a su casa y firma la carta, no sin antes agregarle una postdata : Nunca esperes que te salve una pluma. Finalmente se vuela los sesos.
Escrito por Yuri Ruvalcaba.
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