40.320
kilómetros por hora
El
tono oscuro de su voz me inquietó más que la propia pregunta. Pensé
que lo de almorzar hoy un poco antes de lo habitual, así con tantas
prisas, en realidad no obedecía a una urgencia verdadera. Preferí
empezar con un tanteo del terreno.
-
No, de la manera que quieres, no puedes hacerlo tú sola.
Necesitarías alguna fuerza que te propulsara en vertical a más de
40.320 km/h. Sería la única manera de liberarte de la atracción
que te une al suelo.
-
Y ¿entonces? ¿cómo lo consigo?
Estaba
claro que no iban a servir mis sobadas ironías. Subí un nivel y
tiré de mi pastiche filosófico de saldo.
-
Bueno, existen pequeñas cosas a tu alcance que te permitirían
experimentar algo parecido. Sólo obtendrías una fracción de
ingravidez, pero es mejor que nada. Si lo piensas un poco no es tan
difícil. A los cinco minutos de estar inmersa en un sueño, tu yo
soñado ya no responde a lo que se conoce como gravedad. Mientras te
enamoras despegas algunos milímetros del asfalto y para ti ya no
concierne la densidad que esclaviza a los demás. Si lees a los
heterónimos de Pessoa respiras en una atmósfera cuyas
leyes gravitatorias no se corresponden con nada de lo que te
enseñaron tus profesores de literatura. Al enfermar un mes de enero
las células que te componen alteran su ritmo predestinado y la
fiebre te empuja por unas horas fuera de las paredes que son cada día
tu casa.
Pensé
que con esta andanada todo se reconduciría hasta firmar unas
amistosas tablas, seguir con el café y olvidarnos del asunto. Pero
no estaba dispuesta a empatar tan pronto.
-
Ya, pero,¿qué tiene que ver todo eso con lo que yo quiero?
Lucrecia
tenía una mañana difícil, de las que cuestan sobrellevar.
-
No eres la primera a la que se le ocurre lo de una evasión
instantánea, no eres tan original -tomé un poco de impulso y
seguí-. A ver qué te parece esto: te pones delante de "Yellow
over purple" de Mark Rothko y la gravedad queda desleída en
colores que tú entendías en el colegio con sólo cinco años.
Escribes en tu cuaderno barato cosas para nadie y crees que en esas
páginas lo grave te pertenece. Hay quien puede entrar en la carcel
ya condenado, oir las puertas cómo van cerrándose una a una y esa
noche notarse muy ligero, cautivo, sin aire, pero sin el dolor de
otras veces. Imhotep hace casi cinco mil años dibujó un alzado y
una planta y con sólo ese esquema trató de compreder la gravedad
para luego impugnarla con su pirámide en Saqqara y aún hoy la
apuesta sigue en pie.
-
Me parece que yo no quiero nada de eso, no me sirve.
Vistas
las pocas ganas de tomárselo a broma que presentaba y conociendo mi
facilidad para entrar en las más retorcidas arenas movedizas
dialécticas, solté del todo el freno.
-
He oído decir que ver nacer a tu hijo te absuelve por un día del
coeficiente que tira de ti desde la corteza de la Tierra, aunque
verlo morir te arrojaría a un mundo sin cordura. Quizá si fueras un
ángel estarías purificada y tu naturaleza no la conformaría ni
carne ni huesos que envejecen y se degradan y te obligan al final a
arrastrarte. Si cuando miraras una foto tuya de pequeña en verano
fueras capaz de recrear el olor que había, el calor que sentías, el
pensamiento sencillo que te recorría la nuca, a lo mejor eso te
haría no notar por un momento la rara gravedad que sientes hoy...
-
¿Y dices que sólo harían falta 40.320 km/h?
Por
la calle la gente iba en silencio y en todas direcciones. Los coches
se movían más ruidosos, pero sólo hacia la derecha o la izquierda.
Los niños en el parque de enfrente, aburridos de delizarse por el
tobogán como siempre, lo remontaban al revés, con gran esfuerzo,
muchas risas y resbalones.
Diego
Instrucciones filosóficas para volar. Es un relato curioso, toda la trama discurre en el diálogo, en la lógica del pensamiento (haría falta algo de emoción, algún dato más sobre esa necesidad de ella de volar que nos enganchara a esa historia que corre por debajo). me gusta la imagen poética final, la veo,la huelo, aunque no sé si expresa lo que creo entender: los adultos buscando la fórmula matemática cuando los niños ya la han encontrado y la practican todos los días.
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