Pues me comenta mme Pikachu, con razón, que lo de colgar un
texto con nombres y apellidos en el blog atenta contra esa privacidad que
algunos deseáis.
Disculpadme, no había caído en ello, no sé si porque mi propia
imagen social ya no puede alcanzar cuotas más altas de miseria, o porque me
divierte demasiado ese juego provocativo entre la realidad y la ficción, ese ir
deshaciéndose poco a poco de los múltiples yoes que nos habitan, un poco a lo
Artaud: “Yo me destruyo para saber que soy yo y no todos ellos”.
He barajado la opción de hacer el blog privado, sólo para nosotros,
pero a estas alturas tal vez tendríamos que reconfigurar el acceso y da pereza.
Así que vale cambiar el apellido de nuestro protagonista
para que nadie pueda identificarnos, aunque me gustaría que mentalmente lo
escribiéramos con el auténtico y que cuando leamos los relatos en clase lo hagamos así.
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