jueves, 9 de marzo de 2017

Ser por ser

-¡Sírveme otra copa! Que esta fiesta está siendo espléndida.


GG estaba feliz. Por fin se estaba codeando con la flor y nata de la sociedad. Había
conseguido entradas para esa glamurosa fiesta y un atuendo adecuado al contexto.
Toda la gente que era alguien en esa mohosa ciudad estaba en ese ático de doble
altura con paredes de cristal.

-… y fue y se cayó delante de toda esa gente pobre –se rio una señora con el pelo liso y
plateado- . Mira, yo me habría muerto de vergüenza. –La señora agitaba su abanico de
seda fucsia con gran entusiasmo, como intentando acaparar más atención de la que
tenía. GG se hizo un hueco entre la multitud, poniéndose cerca de la señora para
seguir la anécdota.

- Ah, pero, ¿os cruzasteis con gente pobre? –Preguntó otra mujer, un poco más alta y
delgada, con la cara blanca de tanto maquillaje y una luna dorada en la frente-. De
verdad Lady, no te hacía a ti, con lo esnob que eres, en un barrio tan “humilde” –Con
los dedos huesudos gesticuló unas irónicas comillas. GG pudo ver dos grandes anillos
verdes unidos por una cadena de oro. La gente de alrededor rio educadamente.

-Perdona, “guapa” -Lady imitó su gesto-, yo tengo un par de sirvientes recogidos
directamente de la periferia. –Ladeó una sonrisa y dejó ver sus dientes cubiertos de
plata-. ¿Y tú qué tienes? Aparte de una jardinera que se lo monta con tu mujer –el
ambiente se había empezado a crispar. GG se fijó en el crecimiento exponencial de la
vena del cuello de la mujer que acababa de ser ofendida.

-Al menos tengo mujer, alguien que me quiera. ¡Ay! Espera, se me olvidaba, -los ojos
empolvados de la mujer miraban fijamente a Lady. GG se sorprendió de que tanta
pestaña postiza le dejara parpadear-, tu pitón también te quiere, ¿no? Concretamente
muerta –soltó una risa algo forzada.

-¡Basta, basta! –Un hombre gordito y de corta estatura apareció entre el tumulto de
gente que había, esperando ver quién de las dos dejaba tuerta a la otra-. Esto es una
fiesta señoritas, si quieren pelearse, ya tienen los barrios bajos. –El hombre iba vestido
con un esmoquin multicolor; la chaqueta no tenía mangas y estaba rasgada por
diferentes sitios.


GG se apartó mientras la gente iba a pedirse otra bebida o a retocarse el maquillaje al
lavabo. Seguía aún en shock, nunca se había encontrado en un lugar tan selecto. Cada
vestimenta era más estrafalaria que la anterior; los grandes cristales de la terraza
estaban tintados de amarillo y la fuente de mármol imitaba a Atenea sodomizando a
Zeus.

-¡Hola, buenas! –Sonó una voz algo infantil detrás de GG- Me llamo Lik3, ¿y tú? –Una
chica de una edad similar a la de GG sonrió alegremente, dejando ver una dentadura
con bastantes huecos. Su pelo era liso y escalonado, teñido de color verde y morado
formando anchas bandas verticales.

-Hola, yo soy GG –dijo de forma vergonzosa-. ¿Qué te parece la fiesta?

-Me está encantando, es la primera a la que vengo y…

-¡DAMAS Y CABALLEROS! –gritó una voz muy grave por los altavoces- ¿ESTÁIS
PREPARADOS PARA EL ESPECTÁCULO?


GG y Lik3 se giraron hacia un escenario improvisado que se había montado en la
terraza. Toda la gente se calló, expectante por ver qué iba a suceder. Una persona
subió a la tarima, tenía unos rasgos muy andróginos y un atuendo que tampoco
acompañaba a adivinar su género. Junto a esa persona, subieron también dos chicos,
ambos en sillas de ruedas de color óxido. Una música muy extraña empezó a sonar y
los tres empezaron a bailar. Poco a poco iban juntando sus cuerpos más y más; cuánto
más se acercaban, más chillaba de emoción el público. Empezaron a realizar
movimientos muy raros y a tener sexo explícito delante de toda esa gente. GG estaba
pálido, con todo el cuerpo en tensión y sin saber cómo reaccionar. “Esto no es para mí”
pensó. Poco a poco, se fue retirando de la reunión, intentando no llamar la atención de
Lik3, que miraba embobada el espectáculo obsceno.


Se escabulló por la puerta lo más rápido que pudo para no llamar la atención y se
dispuso a bajar los treinta pisos por las escaleras.


Andando ya por la calle, la cabeza no paraba de darle vueltas a una idea: “por qué
había hecho tanto esfuerzo para intentar integrarse en un sitio dónde simplemente no
pertenecía”. Se había puesto a llover y no se había dado cuenta. De repente un ruido
seco suena por debajo; GG se fija, se le habían caído los tres dedos de la mano
izquierda. Se agacha a cogerlos y sigue andando.


Los árboles mutantes cercanos a GG azotan sus ramas furiosamente; la radiación los
había dejado completamente desnaturalizados. La ciudad estaba desierta, el aire
denso y de color rojizo aumentaba ese sentimiento de desesperanza.


El agua que corría por la cara de GG se tornaba de color carne al caer; toda la piel
artificial que había comprado de segunda mano se estaba deshaciendo. A su paso, se
dejaba ver una piel negruzca, carbonizada por la excesiva radiación. GG no pudo
contener sus lágrimas ante tan inhóspita situación y, aunque solo le podía llorar un ojo,
ya que el otro era de cristal, pudo consolar en su tristeza.


Una guerra nuclear lo había arrasado todo. Solo quedaban algunos edificios enteros; la
mayoría eran prácticamente escombros. Todo ser compuesto de células estaba
infectado con radiación; ni los humanos se salvaban. Muchos de ellos habían muerto y
los supervivientes no conservaban todo su cuerpo. Tenían que usar prótesis y
maquillaje para seguir pareciendo “humanos”, todo por mantener las apariencias, todo
por no aceptar en lo que se habían convertido. Pero se habían convertido en algo
mucho peor.

Joaquín.

2 comentarios:

  1. Me gusta el toque ácido que tienen tus relatos y como transmites la idea de lo absurdos que podemos llegar a ser los seres humanos, mucho ánimo y a seguir escribiendo!

    ResponderEliminar
  2. Me ha gustado mucho, síguelo por favor, quiero saber que tipo de sexo mantienen en el escenario.

    Maite.

    ResponderEliminar